“Mi sueño, es ser una mujer completa”

DSC_1507   “Mi infancia creo que  fue como la de muchos niños cuando se crecen en un hogar  donde la familia es desintegrada, a raíz del alcoholismo, a  raíz de muchas pobrezas que en la familia muchas veces se viven. Mi madre una mujer humilde  trabajaba  en una  finca y mi padre un bolito ”

Karla Johana Martinez Cruz, nació el 25 de enero de 1989 en el municipio de Nahuizalco, departamento de Sonsonate, hija de Gregoria Cruz de Martínez  y Facundo Martinez. Karla cuenta que Juan Carlos  era  un niño muy aplicado  que trataba de sacar  muy  buenas  notas y de llamar mucho la atención, creyendo que de esa manera  su padre y su madre lo aceptarían un poco más, “Desde pequeño Juan Carlos, era así  como un niño  como amanerado, que ya traía como una orientación sexual distinta, en aquel entonces  era algo no muy bien visto para la sociedad “. afirma Karla mientras se maquilla.

La homDSC_1703osexualidad ha estado presente en las sociedades desde tiempos muy antiguos, sin embargo el  concepto de diversidad sexual, ha sido acuñado en los  últimos años por los  grupos y organizaciones que velan por los derechos de la población LGBTI (Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transgéneneros e Intersexuales)   y está referido a la existencia de múltiples tipos de expresiones sexuales, tanto a nivel individual como en las relaciones con otras personas.

En tal sentido,  el termino de Diversidad Sexual engloba tres componentes  fundamentales: la identidad de género, la identidad sexual y  la orientación sexual.

La identidad género se encuentra definida en el grado en que cada persona se identifica como masculina o femenina o alguna combinación de ambos. En el caso particular de Karla, se  identifica con lo femenino.

Por su parte la identidad sexual tiene que ver con la convicción de que una persona es hombre o mujer independientemente de su orientación sexual.

Al respecto Karla comenta “A los  12 años dejó de existir Juan Carlos y comencé a darle vida a Karla,  con una vida muy distinta, comencé a darme cuenta de que yo había nacido para ser una mujer, me  identificaba como tal… Los niños me  miraban mal por  ser  así como, mas  niña, que niño”.

DSC_1717Es muy  común que en las  escuelas, la iglesia, la calle e inclusive la familia se de la discriminación hacia personas que no entran  en el canon establecido  por la sociedad. Es  decir lo que se impone  por el hecho  de haber  nacido  hombre o mujer.  Para  Karla, vivir su condición sexual  fue  un desafío  que inicio  desde muy pequeña hasta llegar a la edad adulta.

“Desde pequeña, me atraían los niños, hoy más  grande me atraen los  hombres” estamos aquí ante el concepto de orientación sexual el cual consiste  en la organización específica de la atracción física y el vínculo emocional, sentimental, amoroso, afectivo de una persona en relación al género de la pareja involucrada en la actividad sexual.

Es decir a Karla  le atraen los hombres, su vinculo emocional se centra en ellos, por lo tanto sus  sentimientos, deseos y afectos se dirige hacia  ellos. “He tenido tres relaciones formales con hombres, las cuales han durado el tiempo necesario como para darme cuenta de que el amor existe, he disfrutado, me he sentido querida, me han dado mi lugar como una mujer. He tenido la oportunidad de haber estado acompañada en dos ocasiones y pues he desempeñado el papel de una mujer”.

Karla vive su identidad sexual como una mujer transexual es decir que se siente y se define perteneciente al sexo opuesto al que nació. La transexualidad es una situación que define la convicción por la cual una persona se identifica con el sexo opuesto a su sexo biológico, por lo que la persona desea un cuerpo acorde con su identidad, vivir y ser aceptada como una persona del sexo que siente pertenecer.

Por consiguiente, podemos afirmar que las personas transgéneros sienten que su género fisiológico con el que nacieron, no encaja con el género con el cual se identifican como seres humanos, y por lo general sienten incomodidad persistente con su sexo biológico.

Para  Karla  ha sido una lucha interminable, poder sobre llevar su condición sexual en la sociedad,  en  el ámbito  familiar tenía  que hacer lo posible  para  llamar la atención de  su padre y su madre; en el ámbito escolar, era discriminada por sus  compañeros y compañeras al mostrar  su expresión de género.

A  los  12 años  Karla, salió  de su casa  en Nahuizalco y se fue  a vivir  a San Salvador, donde enfrento con la cruda realidad que la  capital muestra  a un  adolescente, empezó a ingerir  bebidas alcohólicas mientras   se dedicaba a cortar  cabello  en las barberías.DSC_1477

“A raíz de haberme salido de la casa, comencé a consumir sustancias no adecuadas para mi cuerpo y casi siempre cuando me sentía  triste o me sentía sola recurría al alcohol, el cual se hizo  un problema muy serio en mi. A los 15 años perdí el conocimiento por primera vez, teniendo mi primera laguna mental”

Así pasó Karla su adolescencia, ella  cuenta que a los 17 años  entro a forma parte  del grupo Alcohólicos Anónimos  quienes  le brindaron ayuda y la aceptaron tal cual era.  Sin embargo, a pesar de haber encontrado un lugar donde se sentía  cómoda  y compartían su forma de vivir, Karla se seguía enfrentado al resto de  la sociedad, lo que le limitaba acceder a servicio de salud.

A lo largo de los años  el sistema de salud salvadoreño  no ha brindado atención especializada y diferenciada  a la población en general, específicamente a las poblaciones históricamente excluidas por la sociedad. Es imperativo mencionar que este tipo de exclusión  limita el acceso a servicios de salud  a la población LGBTI.

Contribuyendo a situar a esta población en un grado mayor de vulnerabilidad respecto al Virus de Inmunodeficiencia Humana, (VIH). “En mi caso muy personal, es algo no muy agradable tener que llegar a un lugar… Por ejemplo cuando a veces voy al médico ven a una mujer ante ellos  pero en el momento de llamar al paciente  te llaman como el paciente  o el señor Juan Carlos Martinez,  una no se siente cómoda”.

Esta situación es vivida a diario por personas transgéneros  que demandan servicios de salud, lo que  les  hace muchas veces no acudir y quedarse mejor en casa y auto medicarse por cualquier padecimiento, inclusive se abstienen de realizarse la prueba de VIH.

Según datos del  Ministerio de Salud, la epidemia de VIH en El Salvador afecta a gran parte de la población salvadoreña  y  reporta que un importante número de infecciones se da en hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y personas transgéneros. El estudio de “Vigilancia de Comportamiento Sexual y Prevalencia de VIH ITS en Poblaciones Vulnerables’ realizado en 2008 revela que la prevalencia de VIH en Hombres que tienen Sexo con Hombres de 10.6%.

Las personas trans ocupan el tercer lugar de prevalencia en el país. Las autoridades de salud estiman que en El Salvador hay 1 mil 700 personas transexuales y que el porcentaje de prevalencia del VIH es del 27.7%.

DSC_1676Karla expresa que se ha realizado la prueba de VIH, durante las campañas que se  realizan en parques, ya que considera que en estas campañas  hay personas voluntarias que trabajan  en ONG’s que no discriminan, de lo contrario ella no demanda servicios  de salud en el sistema  nacional de salud.

Las personas trans a menudo enfrentan retos únicos que las hacen sumamente vulnerables y marginadas de la sociedad, entre ellos el estigma y la discriminación y otras violaciones de sus derechos humanos.

Actualmente  Karla Johana Martinez Cruz es propietaria  de un salón de belleza en el centro de San Salvador y se  define como una mujer trabajadora, que sueña  con quitar sus rasgos masculinos, obtener  una identidad femenina y ser empresaria. “Mi sueño, es ser una mujer completa”. concluye.

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Después de ti, ¿qué?

girasolPros y contras de la vida perfecta

Luvil González

Me gradué, tengo trabajo, casa, carro, no tengo deudas (alguien me debe y si no me paga lo denuncio en el próximo artículo), nadie está enfermo en la familia, y justo cuando logro poner un pie en el avión para irme a recorrer el mundo, aparece el hombre perfecto, me enamoro, ¿Y ahora qué?

Todo comienza en la era oscura #foreveralone. Con tiempo de sobra para actividades extracurriculares (sin vida social), aprendí tres idiomas adicionales, hice cursos de cocina (el sushi aplatanao me sale mortal), y completé tres profesiones que me hacen pensar que estaré felizmente retirada a los 33. Me había resignado a que el amor de mi vida serían 46 gatos y que emplearía mis tardes organizando rompecabezas de 500, 1,000 y 1,500 piezas de pintores impresionistas. Entre cuadros de Monet y Gustav Klimt, me tropecé con un escritor, conocido ya por cierto. Que lejos tenía yo que el amor es- taba tan cerca.

Digo me tropecé porque, literalmente, las noches que iba al teatro coincidíamos en la puerta, “Oh, y tú aquí, ¿cómo estás?”, “Bien, y tu?” *mega abrazo y promesa de juntarnos pronto a ponernos al día desde que íbamos juntos a la Escuela*. Les contaría la más bella historia de amor, pero prefiero dejarla a su imaginación (medite al gusto) y damos forward al conflicto: qué hago ahora, voy tras el Oscar o me convierto en la mujer maravilla entregándome al amor, como esposa y posible madre de Alonso, Olivia, Rigola y Ya que del Norte (yo sé por que se llaman así, no pregunten).

Una noche él volvió del trabajo, luego de una semana sin vernos, demasiado cansado. Cuando llegué a casa, lo encontré dormido. Yo había invertido varias horas en arreglarme para él, quien no se molestó en siquiera esperarme despierto. No todo es color de rosas en el paraíso, dicen; pero no tenía idea de que además llovía con truenos, en días anunciados con sol. Cuando abrió los ojos, como de costumbre, comenzó a parlotear, en esta ocasión, sobre su semana interesantísima. Las personas con las que había estado trabajando, lo habían invitado a hacer una pasantía en Colombia para marzo del año próximo, con miras de contratarle y él feliz, y yo… ¿qué?  “¿Y tú qué?; ¿Quién era yo para interponer- me en su destino?

Al día siguiente me vi replanteándome la vida, que hacía pocos meses, cuando me regaló un anillo, había rediseñado para incluirlo a él. Me enojé mucho al saberme dispuesta a cambiarlo todo por estar con alguien y frené. ¿Qué quiero para mí? ¿Y ahora, cuál es mi destino? ¿Quién se opone a tomar un desvío en el camino? Sólo yo.

“Que tu felicidad dependa sólo de ti”, recordé. “No puedes hacer vida con alguien, hasta que no hayas hecho vida contigo”, recordé. Y recordé también que aún tengo tareas pendientes con- migo: maestría, ahorros, cambiar el celular y aprender a cenar algo más que cheesecake, cosas qué hacer antes de embarcarme en el crucero del amor.

Mientras, mis amigas se casan, tienen bebés adorables, se sep ran de sus novios del colegio, cambiamos de trabajo y comenzamos a desayunar algo más que café.

Vamos aprendiendo que madurar duele, pero sólo así llegamos a montar bicicletas sin rueditas de apoyo. Espero que, cuando el hombre perfecto regrese esta semana, sí se dé cuenta de que me pinté las uñas para él y me recuerde por- qué, cuando el amor aparece todo lo demás puede desaparecer.

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Sam, el niño de los zapatos rayados y rosados

ImagenAyer mi mamá publicó una foto en Facebook de mi hermano de 5 años de edad, Sam, usando un par de zapatos que él eligió para su primer día de preescolar. Ella le explicó en la tienda que estaban echos para niñas. Sam le dijo que no le importaba, y que “los ninjas también pueden usar zapatos rosas”.

Sam fue a preescolar y recibió varios cumplidos sobre sus nuevos zapatos. Ningún niño dijo algo negativo hacia él por sus zapatos. Mi mamá recibió acerca de 20 comentarios en la foto que publicó de Sam de varios familiares diciendo qué tan “mal” estaba haciéndole y que “cosas como esa le afectaría socialmente”, y, lo más elocuente por parte de mi tía, “esa mierda lo hará gay”.

Mi mamá eliminó la foto, y le dijo a Sam que él podía usar lo que él quisiera para llevarse a la escuela, que es su decisión. Si él quiere usar zapatos rosas, él los puede usar.

Sam le explicó a mamá, que él no los eligió porque eran rosa, a él le gustaron porque “estaban hechos de cebra” y que “la cebra es su animal favorito”.

Estos conflictos existe gracias al sexismo. El sexismo te dirá qué vestir, cómo comportarse, qué gustar o atraer, cómo expresarse, y más, ¿y todo?, dependiendo de lo que tengas en la entrepierna. DILE NO AL SEXISMO. Me sorprendió la actitud de la madre, más personas como ella y como su hijo, debería de haber. Es simplemente un zapato con un de los “miles” de colores que existen.

SÍ A LA LIBERTAD DE GÉNERO.

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